Punto de equilibrio contable vs. punto de equilibrio de caja: por qué tu umbral real está más arriba
Puedes tener un beneficio positivo en la cuenta de resultados y ver cómo tu caja baja mes tras mes. No es un error de cálculo ni un problema de cobros puntual: es que el punto de equilibrio que sueles manejar —el que compara costes fijos con margen de contribución— no es el que determina si tu empresa necesita el banco o no. Hay un segundo umbral, más alto, que casi nunca se calcula. Te explico cuál es la diferencia y cómo obtenerlo.
El punto de equilibrio que todos conocemos
El punto de equilibrio (o umbral de rentabilidad) responde a una pregunta sencilla: ¿a partir de qué facturación dejo de perder dinero? Se calcula dividiendo los costes fijos entre el margen de contribución en porcentaje.
El margen de contribución es lo que queda de cada euro vendido después de pagar lo que te costó producirlo o comprarlo (materia prima, mercancía, comisiones variables). Lo que sobra debe cubrir los costes fijos —alquiler, estructura, personal fijo, seguros— que están ahí factures o no factures.
Si tus costes fijos son 912.000 € al año y tu margen de contribución es del 38 %, tu punto de equilibrio contable es 912.000 / 0,38 = 2.400.000 €. Facturas eso, y tu cuenta de resultados empieza a dar beneficio.
Hasta aquí, el cálculo es correcto. El problema es lo que ese cálculo no incluye.
Lo que la cuenta de resultados no ve
El punto de equilibrio contable se construye a partir de partidas contables: ingresos y gastos devengados. Pero hay salidas y entradas de dinero real que no pasan por ahí, y que determinan si tu empresa necesita financiación externa para sostenerse, aunque el resultado sea positivo.
- La amortización es un gasto contable, no una salida de caja. Si amortizas 120.000 € al año, ese gasto reduce tu beneficio pero no sale del banco. Para calcular el umbral de caja, hay que restarlo.
- La devolución de principal de tus préstamos sí sale del banco, pero no aparece como gasto en ningún sitio. Solo los intereses entran en la cuenta de resultados; la amortización de capital de la deuda no. Si pagas 168.000 € al año de cuota de principal, esa cifra hay que sumarla al umbral.
- El CAPEX de reposición —lo que necesitas invertir cada año solo para que la maquinaria, los vehículos o los equipos sigan funcionando al mismo nivel— tampoco pasa por el resultado del ejercicio, pero sí por el banco.
- El impuesto de sociedades se paga con dinero, no con beneficio contable, y en muchos casos con un desfase temporal que complica todavía más la lectura.
Cuando ajustas el punto de equilibrio contable por estas cuatro partidas, obtienes el punto de equilibrio de caja: la facturación a partir de la cual tu empresa deja de necesitar financiación externa para sostenerse, no solo de "no perder dinero" sobre el papel.
El cálculo, con números
Retomamos el ejemplo anterior. Punto de equilibrio contable: 2.400.000 €, con 912.000 € de costes fijos y 38 % de margen de contribución.
Ahora ajustamos los costes fijos "de caja":
- Costes fijos contables: 912.000 €
- Menos amortización (no es salida de caja): −120.000 €
- Más devolución de principal de préstamos: +168.000 €
- Más CAPEX de reposición: +90.000 €
Costes fijos de caja ajustados: 912.000 − 120.000 + 168.000 + 90.000 = 1.050.000 €
Punto de equilibrio de caja: 1.050.000 / 0,38 = 2.764.000 € aproximadamente. Redondeando con el efecto del impuesto de sociedades sobre el resultado que sí se genera entre ambos umbrales, la cifra real se acerca a los 2.880.000 €.
La diferencia entre los dos umbrales: 480.000 €. Una empresa que factura 2.600.000 € ha superado su punto de equilibrio contable —gana dinero según su cuenta de resultados— pero sigue por debajo de su punto de equilibrio de caja, así que ese mismo año su tesorería se deteriora aunque el resultado sea positivo. Beneficio de 57.000 € y caja que cae 81.000 € en el mismo ejercicio: las dos cifras son correctas al mismo tiempo, y esa es la razón por la que tantas empresas "que van bien" acaban estirando la póliza de crédito sin entender por qué.
Y si tu empresa está creciendo, el umbral sube todavía más
Si además tu empresa crece, hay un segundo efecto que empuja el umbral de caja hacia arriba: el capital circulante que consume cada euro nuevo de venta.
Si cobras a 75 días y mantienes 60 días de stock, cada 100.000 € de venta adicional inmoviliza aproximadamente 22.000 € en clientes y almacén antes de que ese dinero llegue al banco. Cuanto más creces, más caja queda atrapada en NOF (necesidades operativas de fondos) antes de convertirse en saldo disponible. Tu punto de equilibrio de caja no es una cifra fija: sube con tu propio crecimiento si no financias ese circulante de forma explícita.
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¿Sabrías decir hoy a partir de qué facturación tu empresa deja de perder dinero, y a partir de qué facturación deja de necesitar el banco? Son dos preguntas distintas, y la mayoría de pymes solo tiene respuesta para la primera. En Factor129 montamos ese cálculo con tus cifras reales —costes fijos, deuda, CAPEX de reposición y ciclo de cobro— para que sepas cuál es tu umbral de verdad, no solo el que sale en el Excel.